La gobernadora Rocío Nahle anunció con bombo y platillo nuevas obras para Coatzacoalcos y el sur del estado: rehabilitación urbana, eliminación de casetas y apoyo financiero para municipios golpeados por la vieja bursatilización.
El problema no son las obras. El problema es el discurso.
Porque mientras durante meses vendieron la idea de que Veracruz estaba “mejor que nunca” y sin necesidad de endeudarse, ahora resulta que el gobierno estatal absorberá compromisos financieros disfrazados de “reestructura”, “rescate municipal” y “orden administrativo”.
Traducido al español ciudadano: más deuda… pero con otro nombre.
Y claro, en tiempos políticos todo se vende como justicia histórica para el sur. Coatzacoalcos, Minatitlán y la zona petrolera llevan años abandonados, con calles destruidas, drenajes colapsados y pescadores esperando apoyos que nunca llegan tras los derrames de hidrocarburo.
Pero ahora sí aparecieron los recursos. Qué casualidad.
Mientras se anuncian grandes proyectos, los ciudadanos siguen preguntando:¿de dónde saldrá el dinero?¿quién pagará la factura?¿y cuánto terminarán debiendo los veracruzanos dentro de unos años?
Porque Veracruz ya conoce perfectamente esa película: gobiernos que prometen rescates y terminan hipotecando el futuro.
La diferencia es que antes le llamaban bursatilización.Hoy le llaman transformación.


















