Coatzacoalcos | Mientras el alcalde Pedro Miguel Rosaldo presume discursos y gasta en ocurrencias, en pleno centro de la ciudad los ciudadanos tienen que jugarse el pellejo para no caer en este enorme hoyanco abandonado desde hace meses.
En la esquina de Allende y Quevedo, a unos pasos del restaurante Piquitos, la calle luce destrozada, con un registro abierto apenas “señalado” con cintas improvisadas y ramas secas, como si eso fuera suficiente para evitar una tragedia.
Vecinos y automovilistas denuncian que el peligro permanece día y noche sin que el Ayuntamiento haga algo serio para repararlo. Basta un descuido, una motocicleta, un ciclista o incluso una persona mayor caminando para que ocurra un accidente grave.
La pregunta es inevitable: ¿para qué tanto gasto superfluo y tanta propaganda, si ni siquiera pueden tapar un hoyo en pleno corazón de Coatzacoalcos?
Porque para cobrar impuestos sí son eficientes, pero para reparar calles parece que el gobierno municipal anda en cámara lenta.
Urge que Pedro Miguel Rosaldo deje el escritorio, salga a recorrer la ciudad y atienda lo básico: calles seguras, registros cerrados y vialidades dignas para los ciudadanos que sí trabajan y sostienen este municipio.






















