*III CUARESMA/B. I.- EL SEÑOR, TU DIOS (Ex 20,1-17).* La llegada de Israel al desierto del Sinaí, implicó un momento de purificación, previo a la teofanía (Ex 19) y que da paso a la alianza en la que Yahvé entrega el Decálogo al pueblo escogido por Él. Los vv. del 1-6 manifiestan, no solamente la unicidad de Dios sino también su relación con el pueblo, es el Señor y el Dios de Israel; el v. 7 establece la santidad del nombre del Señor (cfr. Lc 1,49; Sal 111 (110),9) y el uso que debe darse al mismo; los vv. 8-11 hablan del descanso sabático y el motivo del mismo, Yahvé descansó el día séptimo. Recordemos que en el primer relato de la creación (Gn 1,1-2,4), los días no tienen nombre, se enuncian por números y es hasta Ex 20,8.11 donde aparece el nombre del séptimo día y si Dios descansó el sábado ¿lo hizo porque se cansó?; si se cansó, entonces es un ser imperfecto y si es imperfecto, entonces no puede ser Dios; ¿cómo entender, entonces, el sentido del descanso sabático? Tengamos en consideración que desde el primer día de la creación Yahvé pronunció la palabra sin encontrar respuesta alguna; es hasta el sexto día cuando, al pronunciar la palabra, el hombre le responde puesto que es la única criatura hecha a imagen y semejanza de su Creador y, en consecuencia, capaz de entrar en diálogo y comunión con Dios (cfr. Gn 2,2-3; Ex 23,12; 31,17). Así entonces, el descanso sabático no consiste estrictamente en cesar toda actividad, sino en acrecentar y fortalecer la comunión con Dios y con el prójimo, mediante el ejercicio de las diez palabras recibidas en el Sinaí, las tres primeras tienen que ver con la relación con Dios, en tanto que las siete restantes se refieren a la relación con el prójimo. *II.- LO RECONSTRUIRÉ (Jn 2,13-25).* Mt 21,12-13, Mc 11,11 y Lc 19,45-46, presentan relatos paralelos a éste que ha sido proclamado en la Liturgia de la Palabra, con elementos característicos de cada hagiógrafo; la coincidencia la encontramos en el hecho de que el templo, que es casa de oración, ha sido convertido en cueva de ladrones. En Ex 20,1-17 encontramos el momento de la entrega de la Palabra que el pueblo aceptó como norma, regla o ley para su vida al proclamar: “Haremos todo cuanto ha dicho el Señor” (cfr. Ex 19,8) y “Cumpliremos todas las palabras que ha dicho Yahvé” (Ex 24,3). Israel debía entrar en relación con el Señor, su Dios, a través de la Palabra, pero hacía lo contrario, cosa condenada por el texto de san Juan porque el templo ya no es el lugar donde habita la gloria de Dios, tampoco es el lugar del encuentro entre Dios y su pueblo, ha dejado de ser el lugar sagrado, el lugar de Dios por excelencia, para convertirse en el centro de actividades del hombre. Por esto en la nueva alianza es Cristo, crucificado y resucitado el lugar del encuentro con Dios (cfr. 1Co 3,16-17; 6,19-20; Ef 2,22; Jn 14,17). *III.- A CRISTO CRUCIFICADO (1Co 1,22-25).* En el Evangelio escuchamos a los judíos pedir una señal que probara la autoridad de Jesús, como ocurre en Mt 11,29-32, (el signo de Jonás) y en Jn 6,30-31 (en la sinagoga de Cafarnaúm), san Pablo, en cambio, afirma el anuncio de Cristo crucificado como el signo más evidente del amor de Dios a los hombres, como el medio por el cual Dios reconcilió a los hombres consigo mismo, porque Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. *Pbro. Lic. Wílberth Enrique Aké Méndez.* *Nota* : A nombre de la Familia Aké Méndez, les hago llegar su agradecimiento por sus oraciones y ayuda solidaria con motivo del fallecimiento de mi señor padre, Martín Aké Huchim.



















