La frase salió, se repitió y se empujó desde el aparato oficial: “Veracruz está de moda”. Y detrás de ese eslogan está la administración de la gobernadora Rocío Nahle García. El problema no es solo la frase… es lo que revela.
Porque la “moda” es pasajera. Es tendencia hoy y olvido mañana. ¿Ese es el concepto con el que quieren definir el rumbo de un estado entero?
Mientras tanto, los asesores —bien pagados, por cierto— parecen haber invertido más tiempo en encontrar una frase pegajosa que en entender la realidad que viven miles de veracruzanos. Se “quemaron el cerebro”, sí… pero no precisamente en soluciones.
Porque mientras el discurso presume moda, la realidad exhibe otra cosa: hospitales con carencias, accidentes que evidencian falta de prevención y una ciudadanía que no ve reflejado ese supuesto auge en su vida diaria.
Gobernadora, el problema no es comunicar… es desconectarse.
Porque no se puede hablar de “moda” cuando lo que hay es urgencia.
Veracruz no necesita tendencias.
Necesita resultados.
Y esos, hasta ahora, no están en campaña… ni en pasarela.



















