(Luz tenue. Se escucha un suspiro profundo. El presidente se arrodilla frente al confesionario. Del otro lado, un periodista anónimo escucha en silencio.)
AMLO:
Padre… pueblo… perdón.
Yo, Andrés Manuel López Obrador,
me confieso ante ustedes…
porque he pecado, pero ha sido por amor.
Amor al pueblo bueno, claro.
Confieso que he dicho “prensa fifí”,
“chayotera”, “vendida”, “pasquín inmundo”,
y hasta “Lord Montajes”.
¿Es pecado si la verdad arde?
¿O es que la libertad de expresión
ya se volvió demasiado sensible?
Confieso que en las mañaneras
he dedicado más tiempo
a desmentir reportajes
que a explicar los contratos del Tren Maya.
Pero ustedes me entienden:
es que “no me vengan con que la ley es la ley”,
cuando me critican con tanto coraje.
He pecado…
al asignar publicidad oficial como quien reparte bendiciones:
al que me aplaude, le llega el maná del presupuesto;
al que no, pues ni modo, que se busque sus “suscriptores”.
También he pecado de omisión.
Porque mientras yo digo que no hay censura,
los periodistas siguen cayendo como fichas en el norte,
en el sur, en Veracruz, en Guerrero…
Y aunque yo diga que es culpa del neoliberalismo,
la impunidad me acompaña como sombra sexenal.
Padre, confieso que le he tenido miedo a la crítica.
Por eso intento desacreditarla antes de debatirla.
Porque en el fondo, lo que más temo no es perder el poder,
sino perder el control del relato.
Y sí, sí, me gusta usar el Ejército para todo:
vacunas, aeropuertos, trenes, aduanas…
Hasta los informes se los encargo,
aunque luego digan que ya nada se puede transparentar
por “seguridad nacional”.
Pero ¿qué quieren? ¡Los militares no me critican!
Padre, pueblo, periodistas:
¿es pecado ponerle apodo a cada medio?
¿O sólo es el folclor de un presidente con mañanera diaria
y piel delgada?
…Me retiro sin propósito de enmienda,
pero con la convicción firme de que la libertad de expresión
se respeta más cuando no me contradice.
Porque yo tengo otros datos.
(Se persigna con una copia de la Constitución. Sale del confesionario, sonriente. El periodista anónimo guarda silencio. Apaga su grabadora.)



















