*V CUARESMA/B. I.- YO LES PERDONE (Jer 31,31-34).* La experiencia de Israel en su relación con Yahvé, es del encuentro con la misericordia de Dios para con su pueblo; frente a la continua infidelidad del pueblo elegido, a la alianza de Ex 20,1-21, resplandece siempre la misericordia divina. El libro de la consolación -caps. 30-35- comienza con la promesa de la restauración de Israel que emerge como iniciativa divina, ante la devastación y desolación que el destierro supuso para Israel; en medio de la tragedia está el Dios de Israel que promete una alianza nueva, totalmente diferente a la anterior y que nos recuerda las alianzas con Noe y con Abraham (cfr. Gn 9,8-10; 15). Ésta supone ya la culpa o responsabilidad personal mencionada en los vv. 29-30 y está basada fundamentalmente en el perdón de los pecados. De ahí que reaparezca la fórmula “Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo” que, mediante la experiencia del perdón, conocerá a su Dios compasivo y misericordioso. *II.- GLORIA A TU NOMBRE (Jn 12, 20-33).* Hacia la mitad de su Evangelio, san Juan nos presenta una escena que tiene lugar durante la fiesta de la Pascua, después de la entrada mesiánica de Jesús en la ciudad santa: unos prosélitos dicen a Felipe “queremos ver a Jesús”; sí, a ese recién aclamado rey de Israel, el que viene en nombre del Señor. Al ser notificado, Jesús invita a los discípulos a pensar en el significado profundo de esa expresión, ver a Jesús. Primero hemos de prestar atención al hecho de cómo queremos ver a Jesús (Judas tenía su propia óptica), ya que el Maestro anuncia enseguida la llegada de su hora (cfr. Jn 2,4), de su glorificación y esto solamente se da en la cruz, de modo que si queremos ver a Jesús glorificado, hemos de seguir el itinerario por Él marcado: 1.- *Morir* : como Él, tengo que dejar de ser “yo” para asumir la voluntad del Padre, para que su gloria sea manifiesta a todos; 2.- *Producir* : no hay muerte estéril cuando se asume el proyecto de Dios, cosa que da como resultado la abundancia de frutos; 3.- *Servir* : el mismo Señor dejó bien claro en Mt 20,24-28 y 23,11-12, que la importancia se gana mediante el servicio y en Mt 23,8 nos da el fundamento, porque todos somos hermanos; 4.- Pero no se puede ser servidor, si antes no se es seguidor, es necesario *Seguir* los pasos, las huellas del Maestro; 5.- *Estar* donde Él, en la gloria del Padre, es lo que nos ha dicho en Jn 15, 1-17, los sarmientos, para producir frutos, deben permanecer unidos a la vid verdadera. Cuando hagamos esto contemplaremos y entenderemos que el reino de satán ha terminado (Lc 10,12; Ap 12,8) porque el Reino de Dios lo ha vencido en la cruz (cfr. Nm 21,4-9; Jn 3,14), porque su Reino es de amor y de unidad. *III.- CAUSA DE SALVACIÓN (Hb 5,7-9).* El autor sagrado toma como punto de partida que el sacerdocio no es algo que alguien se apropia, sino que lo recibe y Cristo lo ha recibido del Padre. Participa de la naturaleza humana para comprender a sus hermanos y convertirse, así, en causa de salvación mediante la obediencia. Amén. *Pbro. Lic. Wílberth Enrique Aké Méndez*


















