PSIC. GENOVEVA MUÑOZ ALVAREZ MASTER EN EDUCACION Y TERAPIA FAMILIAR
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El juego es toda actividad que genera diversión en el niño, le es vital pues a través de ella explora el mundo, se conoce a sí mismo en diversos contextos, examina a otros, aprende y deja volar libre su imaginación.
Los juegos varían de acuerdo con la edad del infante, ya que dependiendo de ella son las habilidades y capacidades que posee. De los 0 a los 2 años el pequeño juega a través de actividades a las que se les conoce como juego práctico.
De los 2 a los 7 años se da lugar a actividades lúdicas conocidas como juego simbólico.
De los 7 a los 12 años se continua con el juego simbólico, sin embargo, las habilidades del pensamiento son más complejas, por lo que el menor comienza a llevar a cabo actividades divertidas que están regidas por reglas, para ellos las reglas son inquebrantables y se apegan a ellas para darle sentido a su mundo. Entre las prácticas recreativas que ejecutan se encuentran: los encantados, los atrapados, las escondidas, policías y ladrones, futbol entre otros deportes, las traes; cuando juegan a imitar roles de los adultos ya hay interacción entre los participantes y dependiendo de lo que hagan continúa o se detiene el juego, sus opiniones interfieren en la dinámica del juego.
Conforme van acercándose a los 12 años comienzan a pasar por alto las reglas y a transformarlas a su conveniencia, van comprendiendo que son parte de la función de un sistema social pero que pueden ser flexibles de acuerdo a la situación de vida. Cuando el pequeño llega a este nivel de desarrollo cognitivo se da lugar a la pubertad, a un crecimiento persona en el que su continuidad será trabajar de manera personal para alcanzar su autonomía, su independencia y libre albedrío, el ya no niño comenzará a forjar su propio criterio y a defenderlo como único y verdadero.
Ya no se basa en las reglas, sino es sus propias ideas de vida.
De los 12 años en adelante, ya se obtuvo el desarrollo del pensamiento abstracto (deducción, inducción, análisis, síntesis, conclusión…), hay concentración por periodos más largos y voluntarios, se da desarrollado la creatividad. El tipo de juego que se practican son aquellos que son manipulables y persiguen un producto final, una intención: como la construcción de bloques, el jenga, el uno, quién es el culpable, entre otros.
Resulta completamente útil conocer el proceso evolutivo y el nivel de desarrollo intelectual en el que se encuentra un pequeño para poder elegir el juego preciso que podrá desempeñar, comprender, ejecutar y por ende divertirse. Si se le ofrece al menor un juego que sobre pase su nivel de entendimiento y capacidades de pensamiento, lo único que se conseguirá será frustrarlo y no se cumplirá la meta del juego; si se le ofrece un juego que esté por debajo de su nivel de entendimiento y capacidad de pensamiento, el resultado
será aburrimiento. Por lo tanto, tener presente lo antes mencionado garantiza la diversión del juego seleccionado.
Es imprescindible hacer mención de que cada individuo tiene su propio ritmo de desarrollo, a pesar de que para su mejor estudio se divide al ser humano por edades, es posible que se encuentren niños de menor edad con capacidades de mayor edad, o niños de avanzada edad con capacidades de niños más pequeños. En todo caso habrá que tomar en cuenta las características del pequeño a divertir y seleccionar las actividades lúdicas que le proporcionen la diversión y el aprendizaje esperados, de ser necesario adaptar las mismas para garantizarlo.
El mejor juego y el mejor juguete es el que estimula al menor y favorece su actividad intelectual, una actividad que le proporcione diversión y que le mantenga pasivo, estático, sin mayor esfuerzo mental que sólo estar de espectador o apretar un botón, no es funcional. Por ejemplo, los videojuegos de este estilo, juegos de consolas, juegos electrónicos que no demandan mayor conocimiento, capacidad ni aprendizaje, no son una opción sana en la gama de actividades para los pequeños.
Esto no quiere decir que ningún juego de estos cumpla con dichas expectativas, sí los hay, sin embargo, es tarea de los adultos y del preadolescente estar consciente de la gravedad que implica tener al cerebro en constante reposo y no estimularle, de tal forma que su interés sea guiado hacia ejercicios divertidos que le brinden aprendizaje, desarrollo intelectual y por supuesto, diversión.
Un juguete caro con los mejores materiales, colores y las mejores marcas no es la mejor opción, un infante desarrolla su creatividad cuando carece de estos y al final, su creatividad es lo más valioso en el juego. No se pretende decir que no se les den juguetes a los niños, sólo que tenerlo todo no les ayuda a desarrollarse plenamente y poner sus facultades mentales en pro de ellos mismos.
Con las cosas que comúnmente hay en casa se pueden divertir a lo grande, por ejemplo: para los pequeños de 0 a 2 años se puede hacer una sonaja con un pequeño tupper y frijoles adentro, con una caja o un tupper más grande los niños pueden sacar y guardar, eso es algo que les apasiona; se puede amarrar un mecate de los que vienen con la reja de huevos o de cualquier otro tipo de una silla a otra para que el pequeño pase por arriba, por abajo y la brinque según su desarrollo motriz; con las ollas y palas de la cocina se puede hacer una batería musical, colocar al niño dentro de una tina y moverlo de un lado a otro simulando un carro, esto también se puede realizar con una caja de cartón y amarrarle un mecate al frente para jalar al pequeño; hacer una televisión con una caja de cartón, sólo al hacerle un hueco y que el niño pueda meterse y usar una cuchara de micrófono.
De los 2 a los 7 años la misma batería musical, con el colchón de la cama hacer una resbaladilla, con una sábana hacer una casa de campaña, con el control de la televisión unos micrófonos para jugar a ser cantantes, con la ropa de mamá y papá jugar a disfrazarse o hacer un desfile de modas, con dos cilindros del rollo de papel unidos hacer unos vinoculares, barquitos de papel en la tina del baño, una liga y bolitas de papel para simular una resortera, con una tina simulando un coche podrán llevarse de un lado a otro.
Los papás también pondrán su imaginación a volar, si no tienes cosas para usar en el juego, sólo usa tu imaginación papá, mamá y tus hijos te seguirán en el juego, podrás darte cuenta que ellos se divertirán a lo grande.
Dices: ¡vamos a jugar¡, estamos en la jungla, ¡cuidado¡, ¡al piso¡, viene un avión volando muy bajo,…
El juego es diversión incluso para el adulto, si éste se involucra verdaderamente en él, podrá seguir aprendiendo de sí mismo, de quienes le rodean y sanará heridas.
Recuerde que buscar ayuda a tiempo reduce mucho sufrimiento y que, ante el sufrimiento, buscar ayuda es mejor opción.

















